sábado, 15 de enero de 2011

Artículo Publicado en Revista Shopp News (Enero 2011)

Un nuevo desafío para el sector agro-exportador uruguayo.

El crecimiento poblacional del planeta, ha incrementado la demanda de alimentos, lo cual lleva a los países a enfocar sus estrategias productivas con el fin de satisfacer dicha demanda.  Otra realidad que enfrentamos es la del cambio climático, el cual depende de nuestra conciencia en mantener el equilibrio de los recursos naturales.
En este orden es imperiosa la acción de los países, por enfocar sus sistemas productivos hacia la sustentabilidad y conservación del medio ambiente. El desafío es producir mayor cantidad, produciendo el menor desgaste de los recursos naturales, siendo eficientes en su conservación.


El protocolo de Kyoto es el ámbito multilateral dónde todos los países discuten sobre los distintos compromisos y obligaciones que tienen, para reducir la emisión de gases del efecto invernadero (GEI), al planeta.
Paralelamente algunos países como, la Unión Europea, estados Unidos, Nueva Zelanda, Suiza, Japón y Australia, ponen en práctica individualmente sus requisitos ambientales.
Estás políticas comerciales, enfocadas al proteccionismo ambiental, muchas veces se presentan como una barrera arancelaria, al ingreso de productos a estos países, para las cuales se debe estar preparado.
Uno de esos requisitos ambientales,  al cual se enfrentaran los productos agropecuarios en las futuras exportaciones, es La Huella de Carbono. Los países “desarrollados”, están considerando esta exigencia, que deberá incluirse en la etiqueta del producto, dentro de un marco de políticas de protección ambiental.


La Huella de Carbono, ¿qué es?

La Huella de Carbono es un indicador que cuantifica las emisiones de gases de efecto invernadero, durante el período productivo de un bien, hasta llegar a las manos del consumidor final.
Permite controlar la eficiencia en la reducción de le emisión de gases del efecto invernadero durante toda la cadena de valor de un producto.
Si bien se lo puede considerar como una traba al ingreso de los productos a determinados mercados, se lo debería observar como un desafío a la mejora constante en la calidad de nuestros productos, y también como un aporte consciente al cuidado de nuestro planeta.
Deberíamos verlo como un valor agregado a nuestros productos, aunque en la práctica pueda verse como una piedra en el camino.
Existen dos tipos de emisiones: las directas y las indirectas.
Las emisiones directas, son aquellas generadas en el predio mismo de  la empresa y son de su control, un ejemplo son las emisiones de metano, resultantes de la inundación de los campos arroceros; y las emisiones de dióxido de carbono (CO2) resultantes de las tareas de laboreo y cosecha.
Las emisiones indirectas, son las que están fuera del control de la empresa, por ejemplo al contratarse servicios de transportes para el ganado, o cosechas.
La producción agropecuaria, en nuestro país, tiene en sus principales rubros exportadores: carne vacuna y ovina, arroz, y lechería, un desafío con respecto este tema, debido a las emisiones de gases de efecto invernadero existente en el ciclo productivo de estos rubros.

¿Que supone el registro de la emisión de gases de efecto invernadero?

La huella de carbono se calcula mediante procedimientos estandarizados, que consideran todos los pasos de la cadena productiva del producto, desde su inicio hasta el final, pudiéndose marcar puntos intermedios. (Ejemplo, en el arroz desde la preparación de la chacra para la siembra hasta su embolsado en la planta industrial).
En las distintas fases se identifican cuales son las fuentes emisoras, y se cuantifican la  actividad que les da origen y se le asocia un factor de emisión por unidad de actividad (Ejem: Actividad - fertilización con Urea; Cantidad aplicada - 1.000 kgs.; Factor de emisión de la Urea – 2,24; Emisiones de la actividad -2.224 kg de CO2 –e). Fuente: Walter Oyhantçabal

La visión de las autoridades de nuestro país

A nivel ministerial (MGAP), se han creado mesas institucionales, con la participación del sector público y privado, institutos de investigación y la Universidad de la República.
Los principales rubros a considerar, para obtener las primeras medidas de la huella de carbono, son: la producción de carne vacuna y ovina, la producción láctea, y la producción arrocera.
Esto supone una oportunidad competitiva para nuestros productos, dado que al lograr la eficiencia en estos controles, se podrá minimizar el efecto de posibles barrearas para el acceso en algunos mercados, y también será un valor agregado en la diferenciación de calidad de los mismos, con respecto a nuestros competidores.
También se presenta como una oportunidad de aportar nuestro grano de arena, en un tema que nos afecta a todos a nivel mundial, como lo es la conciencia en el manejo de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente.

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