La huerta orgánica, una enseñanza de vida
Introducción
Nuestros abuelos nos dejaron sus enseñanzas en cuanto a actividades de producción natural, muchas de ellas olvidadas hoy en día, debido a nuestras rutinas cargadas de actividades que nos alejan de la naturaleza.
Me críe en una zona de chacras y huertas familiares, dónde cada familia producía sus propios alimentos.
Leche recién ordeñada, frutas y hortalizas naturales y frescas, fueron parte de nuestra dieta alimenticia.
La huerta familiar es una actividad que está resurgiendo en nuestra sociedad, abrumada por la oferta de productos de alto contenido calórico, graso, y poco nutritivos (fast food).
Hoy en día pueden verse mini huertos en balcones de apartamentos y en casas con poco espacio de tierra para plantar, lo cual indica la tendencia hacia el contacto con la naturaleza de las personas.
El contacto con los elementos de la naturaleza, nos brinda la posibilidad de conectarnos con nuestra esencia; recordemos que somos parte de ella.
La huerta orgánica
Cada vez más se percibe la necesidad en las personas por el consumo de frutas y hortalizas de producción natural, lo que indica una toma de consciencia del valor nutritivo de estos productos.
En nuestro país, la producción de frutas y hortalizas en predios familiares, ha sido un complemento tradicionalmente básico en la alimentación de los hogares.
Aún se pueden encontrar en algunas casas de Montevideo, con terrenos amplios, un sector dedicado a la huerta y al jardín. Es más común ver estos espacios en casas y predios de la zona rural de nuestro país.
La huerta orgánica consiste en la plantación de especies hortícolas y frutícolas (lechuga, zanahoria, papas, boniatos, cebollas, morrones, zapallos, tomates, duraznos, ciruelos, naranjos, etc.), aplicando métodos de nutrición y control de plagas, naturales, es decir sin el uso de plaguicidas y fertilizantes químicos.
Se busca con esta actividad, la conservación de los suelos y el cuidado del medio ambiente.
El proceso de la creación y mantenimiento, de la huerta orgánica, supone la utilización de los recursos naturales disponibles en el predio o en el hogar (materia orgánica reciclada [cáscaras de frutas y verduras, yerba, residuos orgánicos], semillas caseras, abono natural, plaguicidas naturales).
La huerta puede diseñarse en un espacio de tierra cultivable, o bien en cajones, macetas y macetones, de no contarse con dicho espacio.
Pasos básicos para crear nuestro huerto:
Elegir el lugar (canteros, macetas, cajones)
Disposición (buen drenaje de agua, luz, protección de vientos)
Preparar la tierra, realizar canteros (si se cuenta con el espacio), abonar la tierra, previamente a la incorporación de las semillas.
Especies a cultivar (conocer y respetar los ciclos de la especie a cultivar: siembra directa o en plantines, trasplante y cosecha). Para ello es recomendable disponer de un calendario hortícola.
Conocer el manejo de las especies a cultivar, es decir: necesidades básicas (luz, agua y nutrientes minerales), insectos y enfermedades que puedan atacarla, época de producción de frutos y semillas.
Prevención de ataques de insectos, enfermedades y malezas. Podemos realizar un manejo
preventivo, conociendo qué especies son más resistentes a determinados agentes patógenos, plantándolas en combinación con especies florales y aromáticas.
Rotación de cultivos. Es recomendable realizar una rotación de las especies, con el fin de no desgatar los nutrientes del suelo.
Cosecha, etapa en la cual disfrutamos apreciando el fruto que nos brinda nuestra huerta, gracias a la dedicación y cuidados recibidos.
La huerta familiar, es una actividad que ejemplifica y nos muestra como funcionan los proyectos que diariamente afrontamos. Su desarrollo implica planificación, cuidado, perseverancia, desarrollo, para cosechar los frutos.
Observemos como se gesta el desarrollo de la planta: siembra, crecimiento, desarrollo y producción de frutos. En todas estas etapas la planta requiere de nuestro cuidado y atención, para obtener buenos resultados. De la misma manera en la familia y actividades cotidianas, se requiere de asistencia y perseverancia, para obtener una buena “cosecha”.
Transmitamos esta rica enseñanza a nuestros hijos y futuras generaciones.
Muchas gracias…
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