Una aliada en nuestra huerta orgánica.
Continuando con el tema del artículo anterior, sobre La Huerta Orgánica, hoy quiero hablar de uno de los habitantes silenciosos de nuestro suelo, “las lombrices”; aliadas de nuestra producción.
Las lombrices son gusanos segmentados, es decir su cuerpo está compuesto por anillos. Pertenecen al reino animal y se encuentran dentro del tipo de los anélidos.
Dentro de las especies más conocidas están: Lobricus Terrestris (Lombriz de tierra común) y Eisenia Foetida (Lombriz Californiana).
Son hermafroditas incompletas, es decir, cada individuo posee un aparato reproductor femenino y masculino produciendo óvulos y espermatozoides, pero necesitan aparearse para reproducirse. El apareamiento lo realizan semanalmente, produciendo un huevo (cocón), cada 10 días; el cual eclosionará dentro de 2 a 3 semanas de puesto, y dará a luz a unas 2 a 20 lombrices.
Alcanzan su madurez sexual entre las 6 a 10 semanas de nacidas.
Llegan a consumir hasta el equivalente al 90% de su propio cuerpo en alimento, del cual excretan entre el 50 y 60% convertido en compost o humus de lombriz (nutriente de excelente calidad).
Son sensibles a las altas y bajas temperaturas (16 a 28°C es el rango ideal), también a la escasez y exceso de humedad en el suelo.
Se alimentan de materia orgánica biodegradable (estiércol, restos de vegetales y animales del suelo)
Gracias a las galerías que construyen en el interior del suelo, se facilita la penetración del agua y los nutrientes a las partes más profundas, y la aireación del mismo.
El vermicompost, ¿cómo obtenerlo?
Con este nombre conocemos al abono orgánico, producido luego de la ingesta y el pasaje por el aparato digestivo de las lombrices, de cualquier tipo de materia orgánica de desecho.
La cantidad estimada de lombrices que se pueden introducir por metro cuadrado de cantero o de caja, es de 8000, que aproximadamente en tres meses se multiplicarán por 10.
Para construir los canteros o cajas, dónde realizaremos la cría, se podrán utilizar cajas de madera o plástico, tablas, ladrillos, bloques o piedras, para delimitar los canteros. Se recomienda que tengan una altura de 30 cm, y con un buen drenaje de excesos de agua.
Tanto los canteros como las cajas, es recomendable que estén en lugares protegidos, con una cobertura de materiales orgánicos de unos 30 cm aproximadamente, lo que evita la evaporación del agua, y permite el acceso de las lombrices a la parte superior.
Se estima que por cada metro cuadrado de cantero o caja de cría (de 30 cm de altura), se obtiene vermicompost para abonar entre 5 y 8 metros cuadrados de cultivo.
Los restos orgánicos utilizados son: materiales verdes (pastos, restos de cultivos, “malezas”), los desechos de cocina (yerba de mate, café, té), material pajoso (virutas), aserrín, cáscaras de arroz, girasol y otros.
El estiércol animal (vacas, caballos y aves), es ideal, sobre todo el de las aves que es de descomposición buena y rápida.
Proceso de separación del humus y las lombrices
El ciclo de procesamiento de los materiales orgánicos en humus, dura aproximadamente unos 3 meses.
Para la separación del humus de las lombrices, podemos utilizar “trampas”, con bolsas de malla gruesa (ejemplo las de papas y cebollas), llenas con material orgánico y suficiente humedad; una trampa por metro cuadrado enterrada.
Pasada una semana, se retira la trampa, verificando las lombrices que hayan quedado en el cantero o caja. Es importante no regar durante el proceso de captura, para no retrasar el mismo.
El humus de lombriz, es de color oscuro, con un olor similar al mantillo de bosque húmedo.
Es un material de alto valor nutritivo para los vegetales, influye de manera favorable en la germinación de las semillas y en el desarrollo de la planta.
Gracias a su aporte de enzimas y hormonas, aumenta la resistencia de las plantas al ataque de agentes patógenos. Facilita la absorción de minerales del suelo, esenciales para el crecimiento y desarrollo de la planta (fósforo, calcio, potasio, magnesio y oligoelementos).
Materiales consultados:
Esta es una breve reseña de aspectos técnicos y prácticos, sobre uno de los tantos procesos naturales, que se encuentran a nuestro alcance.
Conocerlos, aplicarlos, respetarlos, y conectarnos con la madre naturaleza, de la cual somos parte, es nuestra elección. Seamos parte del equilibrio natural.
Lic. Daniel Wyszynsk
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